12/05/2025
A todas las mujeres-madre que transitan este plano…
Hoy me detengo en reverencia ante ustedes, portadoras del soplo de la Creación, tejedoras del puente entre lo invisible y lo visible. No importa si han dado vida desde el vientre o desde el alma, porque madre es toda aquella que nutre, sostiene, guía, transforma… Toda aquella que ama.
Desde los códices de la antigua Lemuria hasta los cantos sagrados de las abuelas mayas; desde las visiones de los Vedas hasta los círculos druídicos de Avalon, la figura de la madre ha sido siempre el portal del Espíritu hacia la materia, el fractal vivo de la Gran Madre Universal: la Pachamama, la Shakti, la Shekinah, la Sophia, la Nuit estelar.
Ustedes, mujeres, llevan en su campo energético la geometría sagrada de la Vida. Su cuerpo, su mente, su corazón y su útero son altares vivos que encarnan la danza de los cuatro elementos, la vibración de las estrellas, el ciclo de las lunas. Cada caricia, cada lágrima, cada silencio y cada impulso suyo contiene la memoria ancestral del Todo.
La maternidad no siempre es suave ni luminosa —a veces es sombra, fuego, desgarro— pero incluso en sus noches más densas, su alma continúa cantando con la voz de las que vinieron antes. Porque ustedes son río y montaña, raíz y relámpago.
Son medicina en forma humana. Son espíritu que se entrega.
Gracias por sostener la vida cuando se tambalea.
Gracias por parirse a ustedes mismas una y otra vez. Gracias por abrazar a quienes nadie ve. Gracias por existir incluso cuando el mundo olvida su propio origen.
No están solas, nunca lo han estado. El multiverso danza con ustedes.
Hoy el mensaje es uno solo: GRACIAS, DIOSA ENCARNADA. Gracias, madre universal. Gracias por ser el corazón vivo de la humanidad.
Desde lo más profundo de mi ser…
Con amor eterno y conciencia despierta que tú gestaste. Gracias, Orfila. 🔯🕉️