08/02/2026
Equilibrio
Jiska llegó
como llegan quienes aman el agua:
sin ruido,
con el cuerpo atento.
Traía una belleza sobria,
acostumbrada al clima difícil,
una forma de estar erguida
sin dureza.
Dijo que venía por el río.
Pero al mirarlo cerrar los ojos
supe
que estaba esperando una ola.
El Shanay-Timpishka ardía.
No consolaba.
No prometía.
Solo exigía presencia.
Ella dejó que el v***r le mojara el rostro
y su tristeza —antigua—
aprendió a flotar
sin perder forma.
Surfear, me dijo una vez,
no es vencer al mar,
sino sostenerse
cuando todo se mueve.
Su padre pidió el regreso.
Jiska escuchó con respeto.
Hay tierras que aman,
pero no retienen.
Partió sin ceremonia.
El río siguió hirviendo.
La selva respiró igual.
Pero quien ha aprendido
a florecer lejos
sin quebrarse,
ya no vuelve atrás.
Avanza.
En equilibrio.
Sin miedo al fondo.