29/01/2024
Excelente lugar
Vista de la Fortaleza de Kuélap
Ubicada a 3000 m s. n. m., en la cima de una montaña que domina el estrecho valle del río Utcubamba, esta imponente fortaleza, de seis hectáreas de extensión, es una de las más grandes de América. Fue descubierta en 1843 por Juan Crisóstomo Nieto, en ese entonces juez de Chachapoyas, durante una expedición por la zona. Luego de tres horas de exploración, Crisóstomo Nieto divisó a lo lejos las murallas del gran complejo, cubiertas de vegetación y prácticamente intactas.
El recinto está conformado por 420 viviendas de forma circular y techos inclinados de paja. Las murallas exteriores, de piedra y barro, son de diferente altura y las paredes más altas llegan a medir hasta 20 metros. Su especial ubicación tenía como finalidad facilitar el trabajo de sus defensores, que prácticamente solo tenían que preocuparse de cuidar un flanco de la edificación, además de tener una vista panorámica de todo el valle.
Los recintos interiores no poseen ventanas y en sus fachadas, se aprecia frisos decorativos con figuras antropomorfas. Llama la atención El Tintero, una edificación labrada finamente en piedra, de más de cinco metros de altura, y una habitación subterránea de seis metros de profundidad.
La cultura Chachapoyas estuvo conformada por diversas comunidades , cada una administrada por un propio curaca. Se asentaron en varias zonas de la sierra y selva alta entre las cuencas de los ríos Marañón y Huallaga. En el escarpado y agreste territorio que ocuparon, los Chachapoyas se dedicaron al cultivo del maíz, la papa, el olluco y la mashua. Fueron grandes artistas de la construcción y la arquitectura, como se puede notar en los complejos arqueológicos de Kuélap y el Gran Pajatén.
La construcción de Kuélap fue un gran desafío para los Chachapoyas debido a la difícil ubicación y a la cantidad de material que se requirió para erigir la fortaleza. Los muros son de piedra caliza, trabajada con mortero de arcilla amarilla. Se estima que solamente para levantar las dos murallas principales se requirió más de 100 mil bloques de rocas talladas cuyo peso era superior a las 10 mil toneladas.
Otro problema que debieron solucionar fue el abastecimiento de agua. Durante décadas, esto fue un misterio para los investigadores. Recién en 1965, se descubrió agua subterránea en las inmediaciones de la fortaleza, lo que confirma la existencia de un manantial cercano al lugar.
Fuente:peru.travel