15/04/2026
El monte cambia… y en otoño se siente distinto 🍂
Con las primeras lluvias y la humedad que se queda en el suelo, el monte nativo empieza a mostrar otra cara. Las cañadas corren más llenas, el aire es más fresco y, si mirás con atención, empiezan a aparecer detalles que en otras épocas pasan desapercibidos.
En otoño, los hongos empiezan a ser protagonistas. Aparecen de un día para el otro sobre troncos caídos, entre las hojas húmedas o en rincones bien sombreados. Son parte clave de este ecosistema: transforman lo que cae —ramas, hojas, madera— en nutrientes que vuelven a la tierra.
También empiezan a notarse más los líquenes, pegados a la corteza de los árboles, con formas y colores que van del verde al gris. Son muy sensibles al ambiente, y su presencia habla de un monte sano.
Y si bajás la mirada, los musgos tapizan piedras y rincones húmedos, reteniendo agua y creando pequeñas “islas” de vida en miniatura.
Son cosas chiquitas, pero dicen mucho.
Caminar en esta época es distinto. Invita a ir más despacio, a mirar de cerca y a entender cómo funciona el monte. A descubrir que cada rincón —por más simple que parezca— tiene algo pasando.
Porque el campo no es solo paisaje.
Es un sistema vivo, en constante cambio.
Y esta época… es de las más lindas para verlo 🌿